Romería a la Virgen de Arnotegui

 

Como muchas otras peñas Navarras, Arnotegui fue un punto fortificado que los carlistas utilizaron en el siglo XIX (segunda guerra carlista) para vigilar los pasos de Estella a Pamplona. A día de hoy, la ermita junto con los restos de lo que fue un humilde fuerte carlista, sirve como lugar de culto y hogar de Lázaro, el ermitaño. A pocos metros se eleva un gran fuerte isabelino de la misma época, bautizado como “fuerte infanta Isabel”. De éste solamente quedan unos esbozos de muros y cimientos, pues fue abatido y cañoneado por los carlistas en la tercera guerra carlista.

 

Pequeños y mayores, el 2 de Junio nos juntamos en Puente la Reina para ascender a Arnotegui. Previamente al ascenso, pelayos y margaritas adornamos con flores las andas que los jóvenes carlistas construimos dos días antes, y que llevarían sobre sí a la virgen María. Al ritmo de canciones a la virgen y buena conversación, nos fuimos turnando las andas hasta coronar Arnotegui. Allí almorzamos para reponer fuerzas, y rezamos el rosario. Después hicimos una visita al Santísimo y le dedicamos unas cuantas canciones carlistas. Enseguida Lázaro, el ermitaño, nos invitó a entrar en su casa, y allí nos explicó la historia de la ermita, que data del siglo XIII, y del noble San Guillermo, patrón de Obanos. Éste mató a su hermana Felicia en un ataque de ira, y se retiró el resto de su vida a Arnotegui para orar e implorar perdón a Dios.

 

Después estaba previsto subir al fuerte “infanta Isabel”, construido después de la segunda guerra carlista. En él aguardaba una bien armada patrulla del ejército liberal. Éste fue escenario de una divertida historia. Uno de los oficiales, el sargento López, en la época de Gamazo (político liberal que pretendía atentar contra el fuero navarro), supo poner por delante su condición de Navarro a los intereses de nadie, y se alzó en armas al grito de “viva Navarra y sus fueros”. En una época de paz en la que ser voluntario carlista tenía como premio quedarse sin bienes, éste hombre se levantó contra el gobierno con tan solo seis hombres, entre ellos el hijo del ermitaño de Arnotegui. No hubo tiempo para éste último paso, pues la conversación interesantísima con el ermitaño alargó sus minutos. Pero volveremos a saber más de este fantástico escenario de la historia del carlismo y de la historia de nuestro pueblo, Navarra.