Peregrinación a San Miguel de Aralar

Oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII

 

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

 

“¡Quién como Dios! ¡Nadie como Dios!” Una vez más éste grito resonó en la cumbre de Aralar éste pasado 24 de Junio. Como ya es tradición, decenas de carlistas navarros y vascos peregrinamos al corazón de Navarra para renovar la consagración de las juntas carlistas al protector de Navarra y de la Iglesia universal, San Micael Excelsis.

 

Los jóvenes de Cruz de Borgoña, con afán de imitar a nuestros mayores, subimos a pie desde Madoz. Atravesamos andando el valle de Huarte Arakil en total quince recios pelayos y margaritas. Por el camino no faltó la alegría, las risas, los tropiezos, el cansancio a

veces, las canciones, los himnos, un buen almuerzo, la presencia de Dios y la conciencia de lo que llevábamos a cabo.

 

¡Por fin la cima! Arriba nos esperaban los pelayos y margaritas que, por edad, horarios, etc. ascendieron en coche. Como siempre, algunos visitantes del santuario, al ver nuestras banderas y nuestras boinas colorás, nos daban el alto emocionados para contarnos que sus padres, abuelos o parientes cercanos, también llevaron en su día la boina roja sobre los hombros.

 

Acudimos a la Eucaristía y renovamos nuestra consagración y promesa al Arcángel, para que nos guíe en la batalla espiritual de nuestros días.

 

Una media centena de carlistas comimos en el refugio del santuario, llenando el lugar. Los niños poco tardaron en salir a jugar al monte. Después de la comida, la junta de la comunión tradicionalista carlista de Navarra (CTC) propuso una sobremesa redonda invitando al café, para hablar en hermandad de la situación política actual de Navarra. Javier Garisoain y José Fermín Garralda guiaron la conversación. Charlamos en asamblea proponiendo ideas, y los más veteranos nos cortaban el discurso a los más jóvenes corrigiendo nuestra ignorancia con infinito cariño y reafirmando el punto de vista del carlismo sobre las distintas temáticas. Tales como Felipe Vives, Carlos Ibáñez, etc.

 

Son las cinco. Subimos de nuevo a la capilla y rezamos el rosario a Nuestra Madre del cielo. Nos despedimos con gran entusiasmo tras haber pasado un día fantástico: monte, oración, fe, historia, canciones, lecciones de nuestros mayores, alegría, tradición... en definitiva: carlismo. ¡Qué gran manera de cerrar un curso lleno de aventuras! El año que viene sin duda repetiremos. Os dejamos con la oración a San Miguel Arcángel