Subida a Montejurra

Estamos en Montejurra (Estella, Navarra), escenario de grandes y muy numerosas batallas durante las tres guerras carlistas. Primero un poco de historia para entrar en situación.

 

La batalla más importante fue en la 3ª guerra carlista, cuando los liberales trataron de tomar Estella por tercera vez consecutiva. El general liberal Moriones avanzaba altivo e imparable por el paso de Villamayor de Mojardín, con 13.000 hombres a pie, 1.500 a caballo y 22 cañones. Allí le esperaba una desarrapada y desarmada tropa de voluntarios carlistas a las órdenes del general Ollo. Serían 9.000 hombres a pie, 200 a caballo y cuatro cañones lo que se interpondría entre Moriones y Estella, atrincherados en Montejurra con escasos cartuchos de pólvora. Tal desproporción había, y tan clara parecía la victoria, que antes siquiera de comenzar la batalla, Moriones confiado hizo mandar un telegrama a Madrid: “Tomado Montejurra. Domino Estella”. ¡Cuál sería su sorpresa! El mismo Carlos VII se encontraba en primera línea de batalla animando y capitaneando a sus voluntarios. Tan fiera, leal y valientemente lucharon los carlistas por su rey y por la religión, que hicieron salir corriendo a los liberales. Tras la batalla las tropas carlistas desfilaron en Estella para dar gracias a la Virgen de Irache por asistirles en el combate. Carlos VII pasará revista a sus voluntarios con estas palabras: “yo os he acompañado en el combate, yo os he visto vencer, yo estoy orgulloso de vosotros”. Desde entonces, este monte es un icono del carlismo en toda España, símbolo de la bravura de los carlistas, fervorosos luchadores por Dios, la patria y la tradición. Y se entonan canciones recordando aquel evento (ej.: estando herido por un balazo).

 

Desde hace mucho tiempo, se viene celebrando un Via Crucis anual en el día de La Santa Cruz, en el que miles de excombatientes y familiares honran, recuerdan y rezan por los caídos de ambos bandos. Tradición ya casi extinguida, por cierto.

 

Hoy, 15 de septiembre, día también de la Santa Cruz, hemos querido recuperar este Vía Crucis para revivir aquello que nuestros mayores han mantenido durante generaciones en Montejurra.

 

Así que a las 9.30h, partimos 15 personas desde Irache, antiquísimo monasterio que también sirvió como hospital en las guerras carlistas. Al llegar a la primera estación, recordamos el doble carácter de la actividad. Por una parte proponemos un juego: encontrar cruces del viejo Vía Crucis. Por otra parte, se anima a niños y mayores a ofrecer la subida por alguien que lo necesite: un familiar, un amigo, etc. Y por España, que sin duda necesita de nuestras oraciones.

 

Buscamos y buscamos. ¡Buscamos mucho! Y tan solo encontramos ocho de las catorce cruces. El resto rotas, cuando no ocultas por la maleza. Al fin coronamos la primera cima: la cima de San (…). El altar donde se celebraron las misas con la asistencia de millares y millares, sigue en pie y en buen estado. Saludamos al Cristo negro y seguimos nuestro camino, coronando la segunda cima, la más alta.

 

En la tercera cima, a la que se puede acceder en coche, nos esperaba el resto del grupo. Tras una breve sesión de formación sobre la gran batalla de Montejurra, almorzamos disfrutando de las vistas y tratando de imaginar los movimientos de las tropas de ambos ejércitos de antaño. Lo que no sabían los jovencísimos carlistas, es que Carlos VII escondió en ese monte un tesoro que aún estaba por descubrir. Se nota que nuestros pelayos y margaritas son audaces e inteligentes, pues nos pusimos a buscarlo y enseguida dimos con el premio (Gymcana). También hubo premio para los más benjamines, que se llevaron un polo de CB cada uno, por estar allí apoyando la causa desde pequeñitos.

 

Gracias Borgoñones por haber venido. Ha sido un día excepcional. 

¡Viva Cristo Rey!