El Último requeté

Queridos Borgoñones, cerramos el año con muchas anécdotas. Nos despedimos con una actividad de esas que “levantan la boina”.

 

Ni con una semana de existencia, Socorro Blanco Jóvenes con la colaboración de Cruz de Borgoña, lanza su primera actividad: un precioso encuentro con el ya centenario Luis Jáuregui, último requeté del tercio de Navarra. Al enterarnos de que seguía vivo y que acababa de cumplir 100 años, contactamos con él, comprobando que, aun siendo ya muy mayor, conservaba todavía el espíritu del que antepone la causa de Dios, la Patria y el Rey a su vida y a todas las cosas. Se alegró al proponerle la posibilidad de ir a pasar una mañana con él, reconociendo que “aunque mi casa no es ningún palacio, me alegrará mucho que vengáis a verme”. Hoy vive y podemos conocerlo e impregnarnos de su espíritu, así que sin pensarlo dos veces, nos fuimos a visitarle a Echauri, Navarra.

 

Nos recibió con generosidad inmensa. Con la calidez humana, sencillez y humildad de quien lleva esperando ese momento años, quitándose a sí mismo importancia. Un poco asustado al principio, nos confesó, ya que íbamos treinta personas. Preocupado porque “no sé dónde os meteré”, decía. Al vernos llegar y estar con él los primeros cinco minutos, el bueno de Luis se calmó y su rostro se alegró.

 

Nos enseña su diploma de excombatiente, las fotografías de su vida: su difunta mujer, sus compañeros de armas… Toma asiento en su sillón. Los quince niños sentados en el suelo rodeándole por completo, inmóviles, escuchando cada palabra como quien escucha una melodía. Los papás y personas mayores de pie, pues el salón no era grande. Su tono, sencillo, humilde y sobrecogedor, con connotaciones de vocabulario y expresiones del siglo anterior. Felipe Vives y Montse Prat fueron guiando la conversación haciéndole recordar. Una hora y cuarto estuvo hablando Luis, y en todo momento habló sin odio, con la pura bondad de aquél que entiende que el ideal trasciende lo material y mundano. Nos hizo viajar a la época de la guerra civil con descripciones al detalle, gracias a su buena memoria. Concretamente a los hechos que tuvieron lugar en la primera compañía del tercio de Navarra, donde se alistó con diecisiete años. Estuvo en Madrid, en Extremadura, en la batalla de Teruel, etc. hiriéndole hasta en dos ocasiones. Tuvieron que soportar unas condiciones de vida muy duras: hambre, frío… Recuerda Luis, que en una ocasión tomaron una posición y justamente estaban haciendo unas costillas de cerdo en una sartén. ¡Qué mejor botín!

 

Antes de irnos, interrumpimos los relatos para entregarle unos detalles y postales navideñas hechas con infinito cariño por los pelayos y margaritas, con motivo de su cumpleaños y de las fechas en las que nos encontramos.

Después de compartir sus vivencias con nosotros, llegó el momento de despedirse. Entonamos el Oriamendi y damos vivas a Cristo Rey, a España, al Rey y a nuestra querida Navarra y sus fueros. Pero al “joven veterano” le sabe a poco y, como aquél que no quiere que se acabe la juerga, nos propone ir a echar un aperitivo por el pueblo. Así que, de forma improvisada, algunas personas acompañaron al gran Luis Jáuregui a tomar algo, mientras otros se quedaban con los niños comiendo en el parque.

 

Después de comer, Gymcana y juegos en el parque con los niños. ¡Qué día tan mágico! No todos los días se conoce a un requeté auténtico, de carne y hueso. La España tradicional todavía sigue viva en estas personas.

 

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Navarra y sus Fueros!