Excursión al Pardo

 

A las once y media empezaban a llegar niños con sus mochilas de colores, gorras, cantimploras repletas de agua… y con muchas ganas de divertirse. Alguno que otro se mostraba un poco más reacio a quedarse y se escondía entre las piernas de su padre, pero al fin se animaron todos.

 

Mientras esperábamos a que llegasen los últimos rezagados –normal en familias numerosas eso de llegar tarde, y quien esté leyendo esto sabe a qué me refiero- empezamos a jugar con los peques a juegos varios, para pasar un poco el rato e ir aprendiendo nombres y haciendo migas.

 

Una vez todos juntos, nos organizamos en grupos de cinco o seis niños, todos a cargo de algún monitor que se encargaba de los más peleones, y gozamos de una breve pero divertida excursión que nos había preparado Carlos. Paramos a comer al lado de un río, donde los más atrevidos se dieron un buen chapuzón y los más remolones nos quedamos retozando a la sombra de algún árbol esperando para comer.

 

Después de la comida, Isa nos explicó la historia de Blas de Lezo, con todas sus batallas y victorias, y seguidamente tuvimos una gymkhana en la que pudimos comprobar quién se había enterado de la historia y quién no.

 

Para cerrar bien la jornada, acabamos con el rezo del Santo Rosario y volvimos al lugar de encuentro a que recogiesen a los niños.

 

Fue un día muy divertido, en un ambiente muy familiar, y no faltaron las risas y las experiencias. Nos fuimos todos con ganas de repetir el mes que viene, y os animamos a todos a que os apuntéis e invitéis a vuestros amigos.