Ejercicios Espirituales Madrid

“Por eso yo te atraeré, te llevaré al desierto y hablaré a tu corazón” Oseas 2, 14

 

            En un tiempo en el que todo el mundo parece más conectado, más cercano y fácil de mantener, las palabras del profeta, con las que el P. Rubén comenzó su predicación en los ejercicios, nos revelan una verdad perenne: también el amor a Dios hay que renovarlo. En este caso no nos vale un Whatsapp o Skype, como no debería valer en ninguna relación humana; para encontrar a Dios hay que ir al silencio, la sencillez y la calma del desierto. En la marejada del día a día, entre estudios, trabajos y actividades, los jóvenes de Cruz de Borgoña encontraron su propio desierto en la castellana ciudad de Soria.

 

            Tras un compartido viaje en furgoneta, no hizo falta mucho tiempo en la ciudad para comprobar que, en Soria, sigue quedando esa pausa y despreocupación de los asuntos triviales que tantas prisas provoca en las grandes ciudades.

 

            Nos hospedamos en casa de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret que, con la sólida lógica de la fe, señalaban, nada más entrar a la casa, con un letrero la capilla: Aquí está Jesús. Y, como era a quien buscábamos en el desierto, siguiendo tan sencilla indicación, encontrábamos al Señor acompañado prácticamente a cualquier hora.

 

            Las predicaciones del P. Rubén fuero un regalo para el alma al igual que un refuerzo de sana doctrina y amor a la Iglesia. Como, además, cada espíritu recibe los matices y las luces que Dios quiere regalarle, difícil sería contar más sobre su contenido.

 

            Al mismo tiempo que dedicábamos tiempo a la meditación, pudimos pasear y  apreciar el entorno que, como obra de Dios, también es una forma de oración. El paseo junto al cauce de Duero, quedaba embellecido por esa predisposición, a la belleza y la contemplación, que solo posee el alma recogida espiritualmente. De igual manera, la ciudad desprendía cierto aire de grandeza, heredada de tiempos ya pasados.

 

            Terminamos los ejercicios el lunes Santo, con un amor renovado, como dijo profeta:

            Y allí me responderá, como en los días de su juventud” Oseas 2, 15