La crisis del carlismo

La Cruzada de 1936 significó un sorprendente resurgir de la causa carlista. Ganamos la guerra, pero perdimos la paz. La muerte de Alfonso Carlos I; la represión del régimen -con el cierre de círculos y prensa carlista-; los profundos cambios sociales; la crisis dinástica; las divisiones internas; etc, han hecho que el carlismo se enfrente a una de sus crisis más profundas. Hoy los carlistas tenemos el reto de hacer que el carlismo resurja renovado y joven. Dispuesto a seguir luchando.

 

Alguno se preguntará: ¿ha merecido la pena tanto sacrificio? La respuesta es que , que estos 165 años de lucha son un granero inagotable de ejemplos admirables, y de una doctrina política inédita. Además, aunque el carlismo no haya alcanzado nunca un triunfo completo, al menos ha servido de freno a la revolución liberal, ha influido en el desarrollo de la política española, no se ha resignado nunca a la ruina de España. Y todavía sigue dispuesto a dar la cara.